Porque la culpa no sirve para criar: una mirada amorosa hacia nosotros mismos como padres
Ser madre o padre puede ser la experiencia más desafiante del mundo. No por el esfuerzo físico, ni por la logística, ni por las noches sin dormir. Lo que más nos sacude es lo que emerge dentro de nosotros.
La infancia que regresa, las heridas que despiertan, las emociones que nos desbordan… y, casi siempre, la culpa.Nos sentimos culpables por no estar disponibles, por perder la paciencia, por gritar, por no saber cómo acompañar. Nos invade un pensamiento silencioso pero feroz: “No soy suficiente buena mama.” Y desde ahí, empezamos a castigarnos.
Pero… ¿sirve de algo?
Por qué la culpa no repara — y esto es fundamental entenderlo
Aquí está uno de los mayores engaños que cargamos como padres y madres: creemos que sentir culpa nos vuelve mejores personas. Que, si nos castigamos lo suficiente, algo cambiará. Que el sufrimiento interno es una forma de compensar lo que hicimos.
Pero…

Marisol, me pareció super interesante y profundamente enriquecedor. Gracias por compartir algo tan real y valioso.